Hechos 8

Alguien a quien respeto y admiro mucho me puso una tarea, basada en el libro de los Hechos capítulo 8. Debía de buscar donde y como se fue Felipe después de explicarle al Eunuco el significado de lo que había estado leyendo. Esa tarea me ha llevado por varios caminos.  Pero el más interesante es este sobre el testimonio basado en la palabra. 

El estudio de este capítulo le dará una visión clara sobre la evangelización, el poder de Dios, la sana doctrina y la base de los nuestros testimonios.  Para lo cual se requiere creer en Cristo y ser obediente a su llamado.  Además de mantener un corazón limpio, para que el mensaje sea efectivo y de provecho para la persona que lo recibe y así se cumpla el objetivo de Dios, tanto en ti como en quien recibe. Eso fue lo que ocurrió con el Eunuco y con Felipe. 

(hechos 8:26-40). Estos versículos aclaran que solamente es posible enseñar a aquellos que desean aprender, pero que esa enseñanza debe partir de la inquietud que Dios ponga en la persona sobre lo que leen.  Tu trabajo parte de predicar el evangelio, no en base a tu historia sino en base a la historia de Cristo.  Tu testimonio es importante, pero el de Cristo aún más. Por eso Felipe preguntó si entendía lo que leía. Debes ser sensible a la necesidad que tiene aquel que busca y necesita la guía de alguien para descubrir la verdad sobre Jesucristo. Además de existe la posibilidad de que esa guía quizás tengas que ser tu.  

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